
Atención al lenguaje no verbal
Cuando nuestros hijos son pequeños y aun no han adquirido el lenguaje verbal, nosotros somos expertos en captar todo lo que quieren o necesitan, pero esa habilidad se va perdiendo con el paso de los años, y con la adquisición del lenguaje por parte del niño que les entrega el poder de manifestar sus gustos y necesidades.
Al no tener que utilizar esta forma tan íntima y primaria de comunicación, está habilidad de observar los pequeños detalles se va volviendo pasiva, y los padres dejan de otorgarle importancia a los gestos de las manos, las miradas, las expresiones faciales, el tacto, la postura, la conducta espacial, la apariencia física, las vocalizaciones no verbales y el olfato, que muchas veces entregan mayor información que las mismas palabras.
La vida cotidiana y sus presiones hacen que escuchemos a nuestros hijos de forma pasiva, mientras vemos la televisión, estamos en el computador o cocinamos, restándole importancia a todo los detalles que se pierden al no estar completamente enfocados en la comunicación, es por esto que para que exista una verdadera comunicación tenemos que realizar una escucha activa, dejando de lado las otras actividades y enfocándonos solamente en el niño y en su lenguaje verbal y no verbal.
Sin duda el mayor aporte de entregarle la debida importancia al lenguaje no verbal, es que este lenguaje nos entregará la información que necesitemos para identificar la emocionalidad del mensaje que nos están entregando nuestros hijos, y cuando captamos la emocionalidad del mensaje, ellos realmente sienten que los estamos escuchando, y le estamos entregando la debida importancia al mensaje, motivándose por seguir la comunicación.
La habilidad de comunicarnos con nuestros hijos y de realmente establecer una buena relación de confianza, tiene que cultivarse desde pequeños y en esta tarea no debemos descuidar la comunicación no verbal, porque esta nos llevará a una escucha activa y reflexiva.
Muchos de los problemas que los padres tienen con sus hijos adolescentes es por falta de comunicación, esta comunicación se debe cultivar correctamente desde el principio, con esta acción tan cotidiana pero tan importante apoyaremos a nuestros hijos en todas sus etapas de crecimiento y también en la construcción de sus autoestima y autovaloración.
Si en este momento tenemos problemas de comunicación familiar, el primer paso es cambiar nuestra forma de escuchar.
Cuando nuestros hijos son pequeños y aun no han adquirido el lenguaje verbal, nosotros somos expertos en captar todo lo que quieren o necesitan, pero esa habilidad se va perdiendo con el paso de los años, y con la adquisición del lenguaje por parte del niño que les entrega el poder de manifestar sus gustos y necesidades.
Al no tener que utilizar esta forma tan íntima y primaria de comunicación, está habilidad de observar los pequeños detalles se va volviendo pasiva, y los padres dejan de otorgarle importancia a los gestos de las manos, las miradas, las expresiones faciales, el tacto, la postura, la conducta espacial, la apariencia física, las vocalizaciones no verbales y el olfato, que muchas veces entregan mayor información que las mismas palabras.
La vida cotidiana y sus presiones hacen que escuchemos a nuestros hijos de forma pasiva, mientras vemos la televisión, estamos en el computador o cocinamos, restándole importancia a todo los detalles que se pierden al no estar completamente enfocados en la comunicación, es por esto que para que exista una verdadera comunicación tenemos que realizar una escucha activa, dejando de lado las otras actividades y enfocándonos solamente en el niño y en su lenguaje verbal y no verbal.
Sin duda el mayor aporte de entregarle la debida importancia al lenguaje no verbal, es que este lenguaje nos entregará la información que necesitemos para identificar la emocionalidad del mensaje que nos están entregando nuestros hijos, y cuando captamos la emocionalidad del mensaje, ellos realmente sienten que los estamos escuchando, y le estamos entregando la debida importancia al mensaje, motivándose por seguir la comunicación.
La habilidad de comunicarnos con nuestros hijos y de realmente establecer una buena relación de confianza, tiene que cultivarse desde pequeños y en esta tarea no debemos descuidar la comunicación no verbal, porque esta nos llevará a una escucha activa y reflexiva.
Muchos de los problemas que los padres tienen con sus hijos adolescentes es por falta de comunicación, esta comunicación se debe cultivar correctamente desde el principio, con esta acción tan cotidiana pero tan importante apoyaremos a nuestros hijos en todas sus etapas de crecimiento y también en la construcción de sus autoestima y autovaloración.
Si en este momento tenemos problemas de comunicación familiar, el primer paso es cambiar nuestra forma de escuchar.




